martes, 14 de junio de 2016

El fín es el fín...

No existen finales felices, incluso en la alegría de la felicidad existe un condimento de tristeza por lo que sigue, por lo que dejaste atrás, por la tristeza de los demás en tu presente exitoso; y es que no siempre es suficiente ver a tu entorno orgulloso, alegre y feliz; no es suficiente llegar y recibir abrazos, caricias, detalles y palabras de conocidos y de extraños; no es suficiente ver un cero mas o uno menos en tu cuenta bancaria, no es suficiente ya no tener preocupaciones, ya no es suficiente nada o todo; porque llegado este crucial momento, el todo y la nada se fusionan, se combinan, se adhieren entre sí y finalmente desaparecen.
Hace ya mucho tiempo un viaje me enseñó que se puede ser feliz sin preocupaciones, me enseñó que caminar entre personas desconocidas y con colores sin fin adheridos a sus rostros ya casi sin aliento era una forma extraña y bizarra de sentir felicidad, me enseñó que jamás debía respirar solo en un mundo donde se necesita dos pulmones para vivir y uno para morir o matar, me enseñó que la mejor manera de ser feliz era evitar ser triste, evitar que tus modos te consuman y tus maneras se pierdan, me enseñó que un árbol puede salvarte la vida y dos te la pueden complicar, me enseñó que vivir en una ciudad de poco aire no es lo mismo que vivir en una ciudad con gente de pulmones grandes.
La decisión fue finalmente continuar y aprender y es lo malo quizás de aprender por uno mismo; a cierta edad ya no debes estar aprendiendo ni enseñando; sino creando conocimiento para que unos aprendan y otros enseñen y esta decisión dificultó el ritmo cardíaco de un corazón que no nació para propiamente distribuir equitativamente los niveles de sangre al cuerpo, sino que nació erróneamente para sentir y cometer errores que lo llevaron a un camino que con el tiempo lo tergiversó y acabó siendo un típico apéndice más de un cuerpo sin solución.
Finalmente ser feliz fue tan complicado como ser uno mismo dentro de un mundo que se acostumbró a un no tuyo, tan difícil como explicar cada detalle nuevamente mientras piensan que ya lo hiciste, que ya lo harás o que solo tu sabrás como, ser feliz finalmente es dejar de hacer infelices a los demás y seguir cultivando tu infelicidad a solas mientras te pones un polo blanco y zapatillas nuevas frente a más de un individuo en un lugar neutral y sonriendo, finalmente ser feliz es fácil siempre y cuando lo seas.
El mil sesenta de a pocos desaparece pero será el mejor número y al cual siempre apostaré...

No hay comentarios:

Publicar un comentario